En enero del 2011, yo también le echaba la culpa a Henry J. Anslinger… por Tristán Reyes Alvarado

Harry-Anslinger-for-Whaxy
Saludos a los amados amantes del cáñamo:

Encontré este texto del 2011, que fue uno de los primeros posts de la primera versión de cannabisparalaeducacion.org y lo comparto aquí más abajo en su versión revisada del 2016. Originalmente lo titulé, ¿Jesucristo vs. Anslinger?

En el 2011 salí en el programa radial de Rubén Sánchez hablando de legalizar la marihuana y de dedicarle el 100% de los impuestos recolectados por su venta a lo que luego llamé un Nuevo Modelo de Educación Pública Gratuita. Ese mismo año, preparé cartas abiertas dirigidas al comediante John Stewart, a la BBC de Londres, al Gobernador Luis Fortuño… Llamé por teléfono al músico Carlos Santana porque él también se había expresado en términos bien similares a lo que en aquel momento pensaba que era mi gran idea, el 100% a la educación… (Más tarde caí en cuenta que fue precisamente a través del engaño y de un impuesto prohibitivo que lograron prohibir de facto el cannabis, y no a través de una prohibición directa, así que desistí de abogar por los impuestos.) Obviamente no comparto todo esto para echármelas de naive o de mamao, ni por masoquismo, lo digo pa’ tirarme al medio porque yo también frecuentaba el lenguaje y muchos de los términos que agrupamos el Dr. Rafael Andrés Escribano y yo en el 2014, en el ensayo, «Amado amante del cáñamo…». Y porque realmente creo que agruparlas así ayuda a poner en contexto el lenguaje cañamero de nuestra época, luego de la prohibición del libre cultivo de cáñamo que se dio a principios del siglo XX:

«Algunos ejemplos de este lenguaje son:
“MARIHUANA”, “MARIHUANA MEDICINAL”, “MARIHUANA RECREACIONAL”, “CÁÑAMO INDUSTRIAL”, “CANNABINOIDES”, “LEGALIZACIÓN”, “DESPENALIZACIÓN”, “DESCRIMINALIZACIÓN”, “REGULACIÓN RESPONSABLE”, “SOLUCIONES SALUBRISTAS”, “CONTROL DE DAÑOS”, “BABY STEPS”, “EQUIPO GANADOR”, “LA MARIHUANA ES MENOS NOCIVA QUE EL ALCOHOL Y QUE EL TABACO”, “HAY QUE APROVECHAR AHORA PORQUE SI DEJAMOS PASAR ESTA OPORTUNIDAD NO SABEMOS CUANDO VUELVA OTRA” (“MOMENTUM”), “ESTO ES UN PRIMER PASO EN LA DIRECCIÓN CORRECTA”, “ESO SE TRABAJA CON ENMIENDAS”, “NI UN PRESO MÁS POR MARIHUANA”, “AUTOCULTIVO”, etcétera.»

Ojalá y que esta versión revisada sirva para (1) darnos cuenta de los aparentes errores de lectura e interpretación que podemos cometer cuando nos acercamos por primera vez al tema del cannabis desde la perspectiva de los Estados Unidos, (2) cuestionar el aparente silencio de los (verdaderos) cristianos—especialmente de los (verdaderos) católicos—con respecto al tema del cannabis, y (3) ayudar a dilucidar por qué es casi imposible hoy día evitar hacerle «el caldo gordo a la usura internacional, a la hiperinflación del precio del cáñamo, al narcotráfico, al gangsterismo, a la mentira… al Anticristo», especialmente con respecto al tema del cáñamo y la falsa legalización como muy bien plantea en su página de Facebook, Rafael Andrés Escribano.

Un fuerte abrazo a todos,
Tristán Reyes Alvarado

Aquí comparto la versión revisada del 2016.

En enero del 2011, yo también le echaba la culpa a Henry J. Anslinger…

«En las últimas semanas se ha puesto de moda el tema de la legalización de la marihuana. Escuchamos abogados, doctores, políticos y jueces abogando categóricamente a favor de la legalización del cannabis y la despenalización de otras drogas. Es un tema sumamente delicado, serio y real, y por el tabú que domina, la mayoría de las personas en Puerto Rico no se están informando y por eso no lo consideran… O quizás es que al escuchar a un juez o a un abogado piensan que éstos lo que quieren es aprisionarlos…

Y no los podemos culpar por pensar así, ya que el estado insiste en mirar al que usa drogas como un criminal o un enfermo (en el sentido estigmatizado de la palabra). ¿Cómo pretenden que los usuarios (otra palabra sumamente estigmatizada también) busquen ayuda voluntariamente si la necesitan, para manejar sus adicciones con el fin de rehabilitarse, si para buscar ayuda tienen que primero admitir que pertenecen a una de esas dos categorías desagradables, a la de criminal o a la de enfermo?

El mero hecho de usar drogas no debería ser un crimen y el enfoque criminalista no ha logrado disuadir su uso. El mero hecho de usar drogas tampoco te convierte en un enfermo (necesariamente). El que usa drogas podría ser quizás un drogo-dependiente, pero definitivamente no equivale a ser un criminal. Los gobiernos tienen que aclarar nuevamente por qué es que éstos son considerados como criminales, si no han cometido un crimen, como robar o matar… Y aclarar por qué ahora, con el nuevo enfoque supuestamente salubrista, se nos añade a los cañameros una carga exagerada al ponernos ante la incomodísima posición de tener que justificar y defender nuestra salud mental como buenas personas, buenos padres, buenos trabajadores… Algo que no se le exige a más ningún otro grupo, ni siquiera en niveles remotamente parecidos.

¿Cuál es la hostilidad contra los cañameros? ¿Por qué nos amenazan con enviarnos a ASSMCA, con quitarnos a nuestros hijos, con quitarnos nuestra propiedad y con perder oportunidades de empleo?

¿Por qué no hacen lo mismo con las demás personas que toman otros medicamentos frente a menores de 18 años de edad o lo mismo con las otras personas que beben alcohol o fuman cigarrillos frente a menores de edad?

¿Por qué mejor no envían a ASSMCA a cualquier persona que aparente estar exageradamente obesa? Según el CDC, el sobrepeso es “común, serio y costoso”, más de un tercio de la población está sobrepeso y las condiciones relacionadas con el sobrepeso incluyen las principales causas de muertes prevenibles, como ataques al corazón, ataques cerebrales, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Éstas son preguntas retóricas, en verdad no le deseo mal a nadie, por el contrario…

Y no juzgo a nadie tampoco, ni justifico ninguna conducta que pueda poner en peligro a cualquier persona, y menos a un niño, pero, ¿por qué nos pintan de maneras tan distorsionadas? Cuando el mismo “Informe” de la Cámara de Representantes sobre la marihuana medicinal establece que:

«sólo el 9% de los usuarios de marihuana desarrollan una dependencia y ésta es leve y mayormente psicológica [“National Institute on Drug Abuse”].»

O dicho a la inversa, el 91% de los usuarios NO desarrollan dependencia.

El mejor consejo que le puedo dar a aquel que sienta que ha perdido su balance y que está abusando de la comida, de drogas como pastillas (fármacos), alcohol, perico… es que busque a Cristo en ayuno y oración, y que se oriente sobre cómo puede beneficiarse con el cannabis y una buena alimentación. No hay que fastidiarle la vida a nadie, ni a su familia, ya sea metiéndolo en una prisión o en un programa de ASSMCA en contra de su voluntad. Ambas pueden convertirse en formas de tortura.

La primera que debería poder entender esto es la Iglesia Católica. Yo estudié en una de las mejores academias católicas de Puerto Rico y no recuerdo ningún momento en que me enseñaran a Jesús abogando para que encerraran a los usuarios de droga. Entiendo que el mensaje de Jesús es uno de amor y perdón. El que sí creía que había que encerrar a los usuarios de drogas y botar la llave era Harry J. Anslinger, el primer czar de drogas de los Estados Unidos. Quien, ocupando ese puesto (aunque no se llamaba literalmente czar) durante 32 años y 5 administraciones presidenciales, fue la cara de una campaña sucia, de tono moralista y exagerado en contra del cannabis, la cual sentó las bases para la Guerra contra las drogas de los setenta y del estigma que hoy acompaña al uso de drogas. A pesar de su aparente fobia hacia las drogas, Anslinger admitió haberle suplido morfina con regularidad a uno de los congresistas más influyentes de su época.1 Por eso debemos preguntarnos, ¿a quién le debemos creer, a Jesús o a Anslinger?

En EEUU, en el año 2001 arrestaron a 724,000 personas por violar leyes de marihuana. Casi el 90% de éstos fue por simple posesión, un crimen que en la mayoría de los casos es un delito menor. Las sentencias por una primera ofensa varían desde probatoria hasta pena de muerte.2 Habían aproximadamente 17 millones de usuarios de marihuana en los EEUU en el 2009.3

Éste es el tipo de estadística que a mí me llama la atención, porque los números en términos de dólares son especulaciones debido a que se trata de un mercado prohibido, subterráneo. Vivimos, y me refiero a todas las clases sociales, en medio de una guerra contra las drogas. La diferencia entre el mercado oficial y el subterráneo es la hipocresía. Dejemos de pensar que están divididos, porque uno no puede vivir sin el otro. Es la misma, una sola economía.4

1 Schlosser, Eric “Reefer Madness: Sex, Drugs and Cheap Labor in the American Black Market” (1era Edición, 2004). Houghton Mifflin Company.

2 Ibidem.

3 SAMHSA, 2009 National Survey on Drug and Health (September 2010)

4 Schlosser, Eric “Reefer Madness: Sex, Drugs and Cheap Labor in the American Black Market” (1era Edición, 2004). Houghton Mifflin Company.

[Revisado, 4 de febrero de 2016]»

Advertisements

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s